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By Laura Poy Solano

Periódico La Jornada

Viernes 17 de julio de 2015, p. 36

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Cada año poco más de 10 mil adolescentes abandonan las aulas de secundaria en el Distrito Federal, debido a factores familiares o personales que incluyen problemas para aprobar materias como matemáticas, español y ciencias.

Mónica Hernández Riquelme, asesora de la Administración Federal de Servicios Educativos del Distrito Federal (AFSEDF), señaló que en promedio 98 por ciento de los alumnos que concluyen el primer grado de secundaria se inscriben al segundo grado, pero hay 2 mil 680 jóvenes que no concluyen este proceso.

Otro de los grupos de mayor riesgo, indicó, es la población escolar que pasa de segundo a tercero grado de secundaria. Detectamos que es uno de los grados donde se vuelen más vulnerables, pues 83 por ciento se inscribe al siguiente nivel, pero 28 mil se mantienen a la expectativa. De ellos, 8 mil son los que no regresarán al sistema educativo por diversas razones.

Tras un seguimiento de los alumnos que egresan de primaria para identificar cuántos se habían preinscrito en el sistema, detectamos que entre 7 mil y 7 mil 500 menores no tuvieron oportunidad, por alguna circunstancia familiar o personal, de inscribirse en el sistema.

Hernández Riquelme señaló que a fin de prevenir la deserción y el rezago educativo la AFSEDF impulsa cuatro acciones: la primera es un seguimiento de quienes egresan de primaria y van a cursar secundaria. En los casos donde se detecta que no iniciaron la preinscripción se envían cartas a los padres de familia para invitarlos a que propicien las condiciones necesarias para volver a inscribir a sus hijos.

También aplican desde 2010 el programa Estás a Tiempo, en el que jóvenes universitarios que realizan su servicio social atienden a alumnos de tercer grado de secundaria en riesgo de no recibir su certificado y no concluir la educación básica.

Otra de las acciones que se busca fortalecer es la labor del tutor. Explicó que cada año en las escuelas secundarias públicas los grupos tienen asignado un tutor, quien es el responsable de dar seguimiento a las prácticas escolares de los alumnos.

Lo que buscamos, indicó, es fortalecer esta figura para que el tutor sea el primero en detectar a los alumnos “vulnerables ya sea por problemas de reprobación o por alguna situación familiar que los ponga en riesgo de abandonar las aulas.

Creemos que si aplicamos otros apoyos escolares, como el que dan trabajadoras sociales, podremos lograr que permanezcan en la escuela, explicó.

En el caso de Promajoven, programa que entrega la Secretaría de Educación Pública a las madres adolescentes, Hernández Riquelme destacó que cada año se apoyan en promedio de 500 a 650 menores que están embarazadas y aún cursan su educación secundaria.

Indicó que el requisito para recibir un apoyo de 850 pesos mensuales durante el ciclo escolar, es mantenerse inscrita y activa en sus labores académicas.

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