4

4

Deepak Chopra (1948) es un médico, escritor y conferenciante hindú que ha escrito extensamente sobre espiritualidad y el poder de la mente en la curación del cuerpo. Está influenciado por las enseñanzas de las medicinas antiguas, las doctrinas filosóficas y las escrituras sagradas de la India, como el ayurveda, el vedanta y el Bhagavad Gita, respectivamente. Su obra más conocida es Las siete leyes espirituales del éxito, si bien tiene más de veinticinco libros publicados, entre los que destacan Cómo crear abundancia y Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo. Sólo en su edición en inglés, sus libros han vendido más de diez millones de ejemplares en todo el mundo.

En 1994, la revista Forbes lo calificó como «el último de una serie de gurúes que han prosperado combinando ciencia pop, psicología pop e hinduismo pop», y en 1999 la revista Time lo seleccionó entre los cien iconos y héroes del siglo XX, describiéndole como el «poeta profeta de la medicina alternativa». Es fundador y director del Centro Chopra para el Bienestar y del Instituto Médico Mente-Cuerpo, en California (Estados Unidos).

  1. El ego no es lo que realmente somos. El ego es nuestra autoimagen, nuestra máscara social, el papel que estamos desempeñando. A la máscara social le gusta la aprobación, quiere controlar y se apoya en el poder porque vive en el temor.

El propio Deepak Chopra añade a este razonamiento: «Nuestro verdadero yo, que es nuestro espíritu, nuestra alma, está completamente libre de esas cosas. Es inmune a la crítica, no le teme a ningún desafío y no se siente inferior a nadie. Y, sin embargo, es humilde y no se siente superior a nadie, porque es consciente de que todos los demás son el mismo yo, el mismo espíritu con distintos disfraces». Todos los problemas tienen su origen en el ego. De ahí nace el miedo que nos impide ser libres y fluir con la vida. El ego está relacionado con vivir de acuerdo a las expectativas de los demás, al patrón social. El ego es confundir lo que uno es (esencia) con lo que tiene (dinero), con lo que hace (trabajo) o con cómo le valoran (reconocimiento). Cuando uno se desentiende de la necesidad de aprobación externa, todo cambia para bien. Chopra apuntala su visión sobre este tema: «Debes aprender a ponerte en contacto con la más profunda y pura esencia de tu ser. Esta esencia verdadera va más allá del ego. No es inferior ni superior a nadie, y está llena de magia, misterio y encanto».

  1. Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de comodidad e  incomodidad. Cuando elijas cierta conducta, pregunta a tu cuerpo qué siente al respecto. Si tu cuerpo envía una señal de  inquietud física o emocional, ten cuidado. Si tu cuerpo envía una señal de comodidad y anhelo, procede.

Los sentimientos son el lenguaje del alma y constituyen un buen indicador de si estamos o no en el camino correcto. Cómo te sientes en cada momento muestra tu grado de conexión o desconexión con la vida. Si te sientes bien, estás conectado; si te sientes mal, estás desconectado. Si te muestras tranquilo y relajado, el vínculo con el universo está limpio; si tus sentimientos son de incomodidad, el vínculo está oxidado y hay que introducir cambios. Chopra lo expresa así: «Confíe en lo que siente más que en lo que piensa».

  1. Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. En momentos de silencio, cobra conciencia de que estás reconectándote con tu fuente de conciencia pura. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición, antes que por interpretaciones impuestas desde fuera sobre lo que te conviene o no te conviene.

El silencio es muy curativo porque nos permite conectar con nuestra auténtica esencia, con lo que somos de verdad, con nuestro ser. La sabiduría del universo está dentro de ti, y sólo reconectándote contigo mismo puedes estar satisfecho. Cuando no ocurre así, actúas desde el ego, desde el personaje creado por los pensamientos. Entonces se vive en un estado de frustración permanente, debido a que satisfacer las exigencias del ego no es tarea fácil. El ego nunca está satisfecho porque las valoraciones externas no son siempre las deseadas. Tú no eres tu dinero, ni tu trabajo, ni tus reconocimientos. Tú eres algo más grande que eso, y cuando lo reconoces y conectas con ello, la visión de la vida y la satisfacción personal cambian a mejor.

  1. Cuando abrazas la incertidumbre, el miedo desaparece.

La consecuencia de convertir a la incertidumbre en aliada es básicamente una: desapego del resultado. Entonces uno se siente libre: libre de hacer y crear. El miedo existe cuando uno anticipa que las cosas deben ser de una determinada manera: la manera de pensar y hacer propia. Quien no abraza la incertidumbre está agarrotado, tenso, rígido, y no tiene la actitud adecuada para descubrir, no deja que nuevas preguntas entren en su cabeza y se aferra a respuestas conocidas que le condicionan. Cuando uno vive con apertura, fluye con la vida. Juan Matus, el indio yaqui que sirvió de maestro a Carlos Castaneda en su periplo por el desierto mexicano de Sonora, y cuya sabiduría plasmó este último en el libro Las enseñanzas de Don Juan, decía: «Da igual cuál sea nuestra suerte específica mientras la afrontemos con total abandono». Eso es estar plenamente en el momento presente, eso es abrazar la incertidumbre.

  1. No contamines tu cuerpo con toxinas, ya sea por la comida, la bebida o por emociones tóxicas. Tu cuerpo no es sólo un sistema de mantenimiento de la vida. Es el vehículo que te llevará en el viaje de tu evolución. La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar, porque cada célula es un punto de conciencia dentro del campo de la conciencia que  eres tú.

Mente y cuerpo son un todo. La mente influye en el cuerpo y el cuerpo influye en la mente. Ambos se retroalimentan. Por tanto, hay que cuidar la salud emocional (pensamientos) y también la salud física (nutrición, sueño y ejercicio físico). El cuerpo es tu posada, allí donde habitas todos los días, con lo que cuidarla con esmero para poder ofrecer el máximo rendimiento es un aspecto innegociable. Cualquier meta interesante exige mucha energía para convertirse en realidad. Si uno no duerme bien, está cansado; si uno no come bien, está pesado o falto de nutrientes; y si uno no tiene actividad física, el cuerpo no se oxigena como sería necesario y está menos ágil mentalmente. Baja energía = Resultados pobres.

  1. Vive en el presente, que es el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora. Busca la plenitud en todo momento. Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y aprender de ello. Luego déjalo pasar.

El presente es en cada momento como debe ser, el resultado de la actuación de las leyes del universo funcionando a la perfección. Este momento es como es porque el universo es como es. Puedes negarlo o enfadarte, pero eso no cambia nada. Si una persona se tira de un décimo piso, con independencia de que sea buena o mala persona, se mata. El escritor Dostoievski escribía: «Dos y dos son cuatro. La naturaleza no te pide opinión. No le interesan tus preferencias ni si apruebas sus leyes. Tienes que aceptar la naturaleza tal y como es, con todas las consecuencias que ello implica». El universo tiene sus leyes, cuando las aceptas, todo fluye mejor; cuando no las aceptas e intentas imponer las tuyas, te frustras. No te pelees con la vida, es agotador y no soluciona nada.

  1. Comprende que el mundo físico es sólo la proyección de una inteligencia más profunda. La inteligencia es la organizadora invisible de toda la materia y toda la energía. Como una parte de esta inteligencia reside en ti, participas del poder organizador del cosmos.

Somos «conciencia creadora». Estamos creando la «realidad» a cada instante. No somos «observadores» de la realidad, sino «creadores» de la realidad. Somos parte de un todo, y, como parte inseparable de ese todo, cada acción nuestra (pensamiento, sentimiento o comportamiento), en un sentido u otro (positivo o negativo) genera consecuencias de la misma índole: crea o destruye. Chopra señala: «No puedes permitirte contaminar el aire o el agua del planeta, pero, en un plano más profundo, no puedes permitirte vivir con una mente tóxica, porque cada pensamiento —que es un impulso de energía e información— crea una impresión en el campo total de la inteligencia». Ya hemos dicho que los pensamientos determinan nuestros sentimientos que se traducen en comportamientos. Y sólo hay dos tipos de pensamientos: los basados en el amor y los basados en el miedo. Los primeros construyen; los segundos destruyen.

  1. Re cuerda que el mundo de allí fuera refleja tu realidad de aquí dentro. Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio, son proyecciones de tu mundo interior. Lo que más odias es lo que  más niegas en ti mismo. Lo que  más amas es lo que  más de seas dentro de  ti.

La conclusión es clara: usa las relaciones como espejo para guiar tu evolución y tú proceso de mejora personal. El objetivo es un total conocimiento de uno mismo. Conocerse es vivir mejor. Así lo refleja el aforismo griego del templo de Apolo en Delfos: «Conócete a ti mismo». Cuando te percates de que estás reaccionando con enojo u oposición ante cualquier persona o circunstancia, recuerda que sólo estás luchando contigo mismo. Hay algo de ti que no has resuelto. Tu resistencia no es otra cosa que una reacción de defensa por no aceptar ciertos aspectos de tu personalidad. El psiquiatra y ensayista suizo Carl Gustav Jung lo expresó con claridad: «Lo que más nos irrita de los demás es aquello que puede conducirnos a un mejor entendimiento de nosotros mismos».

  1. Libérate de la carga de los juicios. Al juzgar impones el bien y el mal a situaciones que simplemente son. Todo se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas te apartas de la comprensión y anulas el proceso de aprender a amar. Al juzgar a otros reflejas tu falta de auto aceptación. Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor a ti mismo.

Cada cosa no es lo que es, es lo que somos. Chopra también dice: «El juzgar es la constante evaluación de las cosas como correctas o incorrectas, buenas o malas. Cuando estás constantemente evaluando, clasificando, etiquetando y analizando, creas mucha turbulencia en tu diálogo interno». Por el contrario, el no juzgar crea silencio en la mente, quietud, que favorece el proceso creativo del universo. Etiquetar genera frustración y lucha. No juzgar genera tranquilidad y cooperación. ¿Te has parado a observar cómo nos pasamos gran parte del día juzgando la vida de los demás y las circunstancias en general? ¿Te has parado a pensar que tal vez las cosas no son como tú crees que deberían ser?

  1. Si quieres felicidad, dale felicidad a otros; si quieres amor, aprende a amar a los de más; si quieres atención y apreciación, aprende a dar atención y apreciación; si quieres abundancia material, ayuda a otros a tener abundancia.

Dar y recibir son la misma cosa, porque una acción y otra no son sino diferentes aspectos del mismo flujo de energía del universo. Dos caras de la misma moneda. No es casual que Aristóteles, veintitrés siglos atrás, afirmase que «la generosidad es un egoísmo inteligente». La práctica efectiva consiste en dar lo que se quiere recibir. La abundancia siempre nace de uno mismo, por tanto, siempre está a nuestro alcance. Cuando creas que el mundo no te está dando algo, presta atención y observa si se lo estás dando tú al mundo. La idea equivocada es: «cuando me vaya bien, daré». La idea correcta es: «cuando doy, recibo». Esto supone un cambio de paradigma de ciento ochenta grados.

Artículos Relacionados

Loading Facebook Comments ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>