U.S. Republican presidential candidate Donald Trump speaks at the Family Leadership Summit in Ames, Iowa, United States, July 18, 2015. REUTERS/Jim Young   - RTX1KTWT
U.S. Republican presidential candidate Donald Trump speaks at the Family Leadership Summit in Ames, Iowa, United States, July 18, 2015. REUTERS/Jim Young   - RTX1KTWT

U.S. Republican presidential candidate Donald Trump speaks at the Family Leadership Summit in Ames, Iowa, United States, July 18, 2015. REUTERS/Jim Young – RTX1KTWT

Iniciaremos el año atendiendo los consejos de un polémico personaje el Sr. Donald Trump, empresario exitoso y actualmente precandidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos de Norte América.

Donald Trump (1946) es un conocido empresario estadounidense del sector inmobiliario, además de haber sido presentador del reality show televisivo «The Apprentice» [El aprendiz] sobre el mundo de la empresa. Consejero delegado de Trump Organization y fundador de Trump Entertainment Resort. Es autor de diversos libros de gestión entre los que destacan: Cómo hacerse rico, Trump: el arte de la negociación o Piensa como un multimillonario.

  1. Dedícate a aquello que sabes hacer mejor.

 Apaláncate en tus fortalezas. No pierdas ni un minuto con tus debilidades. Si dedicas mucho tiempo en trabajar los defectos, no tendrás tiempo de reforzar y potenciar tus principales virtudes. La gente de éxito son personas que han identificado cuáles son sus áreas de excelencia y concentran en ellas toda su energía. El resto lo delegan, lo subcontratan o se buscan la vida para no tener que hacerlo. Las personas de éxito saben decir «no» a muchas cosas para centrarse en lo realmente importante, en lo que saben hacer mejor y les diferencia, haciendo suyo el lema: sé tan bueno en lo tuyo que los demás no puedan ignorarte.

  1. Date la oportunidad de ser la persona que te gustaría ser.

 Lo peor en la vida es resignarse; creer que la vida es algo que nos ocurre en lugar de algo que hacemos que suceda. A pesar de lo que piensan algunos, en la vida no existen los superhéroes, que sólo son personajes de ficción. Las personas que alcanzan metas tienen claro lo que quieren, trabajan duro para conseguirlo, adquieren los conocimientos necesarios y desarrollan las habilidades requeridas, no pierden el foco y saben esperar con paciencia la cosecha sin renunciar cuando las cosas se ponen feas. Todas estas cosas están al alcance de cualquier individuo. Por tanto, tú también puedes ser la persona que te gustaría ser si sigues las mismas pautas. Como el propio Trump señala: «Piensa en grande. Tendrás que pensar de todas formas. ¿Por qué no pensar en grande?».

  1. Los buenos empleados dan lugar a la buena gestión; la buena gestión da lugar a los buenos empleados.

Las relaciones personales son siempre una carretera de doble sentido. Talento atrae a talento, tanto en un sentido como en otro. Los empleados con talento quieren trabajar con los mejores directivos; y los directivos con talento quieren trabajar con los mejores empleados. El talento se retroalimenta de sí mismo. Por eso, crear entornos de alto rendimiento es la mejor garantía para construir una buena employer branding (marca como empleador) para atraer y retener a aquellas personas que pueden ser las más idóneas para una organización.

  1. Si no es franco y directo, está diciendo a los cuatro vientos que es una persona insegura. No sea evasivo.

 Los grandes líderes se caracterizan porque no niegan la realidad y la afrontan tal y como es, sobre todo en el ámbito de sus relaciones personales. Dicen lo que tienen que decir a quien tiene que ser dicho aunque no guste. Los grandes líderes no eluden las conversaciones difíciles y afrontan los conflictos sin demora, cara a cara. Desatender un conflicto es el peor de los conflictos. No obstante, ser franco y directo no significa excederse en las formas. Eso jamás está justificado. La educación y el respeto son innegociables y no conocen de rangos jerárquicos ni organigramas.

  1. Si quiere ahorrar, contrate a los mejores. Eso no significa fichar a los que tienen mejor currículo, sino a los que tienen mejor actitud. Busque el talento, no los títulos. Un historial impresionante no siempre significa un buen rendimiento.

El conocimiento tiene que ser conocimiento práctico, de otro modo es una floritura intelectual. La vida está en la calle, no en las aulas, y si bien el conocimiento técnico es importante (sobre todo en algunas profesiones), más lo es aún la capacidad para resolver problemas, las habilidades sociales de comunicación, la eficacia en la venta o la inteligencia emocional, además de una buena predisposición para aprender, crecer y mejorar. Gran parte del éxito reside ahí. Con una buena actitud cualquier carencia es más fácil de superar.

  1. Aquél que se cree que sabe todo está cerrándose puertas.

 El orgullo y la autosuficiencia siempre conducen a la ineficiencia. Lo sé todo es el principio de no saber nada. En vez de ensanchar y ampliar horizontes, los estrechan. Esa postura sólo genera aislamiento dando lugar a un desaprovechamiento de complementariedades y sinergias que tanto enriquecen el trabajo en equipo. Crecer, aprender y mejorar requieren siempre una cierta actitud de humildad para estar abierto a preguntar y escuchar, a nutrirse con otras opiniones y puntos de vista diferentes, en definitiva, a fomentar y provocar la diversidad.

  1. Mantenga la concentración en su negocio y en todo lo que haga. No importa lo bueno que sea, no importa lo bien que crea que conoce su negocio, tiene que permanecer alerta todo el tiempo.

La autocomplacencia es siempre el principio del fin. Acomodarse conduce al fracaso. Cuando una organización se duerme en los laureles no es difícil pronosticar su futuro. No basta con tener una ventaja competitiva, cada día hay que ver la forma de mejorarla. Hay que ser muy inquieto en este sentido. Nunca hay que dejar de pensar en cómo añadir valor a los productos que vendemos o a las actividades que realizamos, porque la competencia siempre nos va pisando los talones. Es uno de los rasgos que definen a los ganadores: la mejora continua.

  1. Los ganadores ven los problemas como otra manera de probarse a sí mismos. Los problemas nunca son verdaderos impedimentos. Si usted no tiene ningún problema, entonces es que no tiene ningún negocio que  dirigir.

Lo peor en esta vida es no tener problemas, porque es indicativo de que estás demasiado acomodado, de que tu vida es rutinaria. Si tienes problemas es que estás vivo, que hay actividad.

Dirigir empresas es, sobre todo, gestionar problemas. Toda aventura interesante implica superar inconvenientes y contradicciones de diversa índole. No se trata de evitarlos, sino de descubrir la forma de saltarlos, bordearlos o minimizarlos. Cada vez que aparece un obstáculo es una oportunidad para crecer. Si evitas enfrentarlo y miras para otro lado, acabas quedándote estancado.

  1. Sea usted quien de limite los estándares. No espere que sus empleados trabajen más duro que usted.

Al final, las organizaciones son siempre un reflejo de sus cabezas directivas. El ritmo y la forma de actuar de los equipos es reflejo del ritmo y la forma de actuar de sus máximos dirigentes. Y en ello desempeña un papel indiscutible la coherencia, o su contrario, la incoherencia. Nada causa más desánimo en los equipos que predicar una cosa y hacer la contraria: hablar de austeridad y luego ir a hoteles de cinco estrellas; dar discursos sobre calidad y aceptar chapuzas; promover la atención al cliente, pero no estar dispuesto a invertir en formación. Somos lo que hacemos. Y los directivos están siempre siendo observados por sus equipos para saber a qué atenerse y qué referencias seguir. Sólo existe un liderazgo, el del ejemplo: to walk the talk.

  1. La experiencia me ha enseñado unas cuantas cosas. Una es a escuchar mi intuición, no importa cómo suenen las cosas en un papel.

El papel lo aguanta todo, porque los outputs obtenidos en cualquier plan de negocio siempre dependen de los inputs introducidos en el mismo. Por eso hay que saber ver más allá de los datos y los números. En ello, la intuición desempeña un papel esencial. La intuición es un atajo de la sabiduría fruto de un trabajo intenso previo. No suelen tenerse intuiciones sabias sobre temas que no se dominan. La intuición mejora con la experiencia. La intuición es la unión rápida de toda esa información depositada en el inconsciente a la que no prestamos atención de manera consciente, pero que es igualmente útil. Quien sabe acceder a esa voz interior, escucharla y darle un sentido tiene mucho ganado.

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