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La superioridad indiscutible de unos pueblos sobre otros, no reside en la diferencia de razas, sino se debe a la divergencia de la educación de su juventud.

El día de hoy a través de mis pensamientos materializados en palabras, quiero justificar el papel de relevancia que juegan los maestros en la construcción del México del siglo XXI y hacer patente su importancia a través de los siglos en la construcción de lo que hoy llamamos planeta tierra.  Al igual que la naturaleza, según la física cuántica, la historia de las civilizaciones procede y evoluciona mediante saltos cualitativos que solemos llamar “revoluciones”.

Lo más llamativo de una revolución es que acelera los cambios en lapsos de tiempo muy cortos y estos cambios se operan en todos los ámbitos del actuar humano. Estos cambios cualitativos o saltos dialecticos, definen el ser y quehacer del ser humano en el trascurso del tiempo y a lo largo de su existencia, la manera cómo los diversos pueblos en sus diversas culturas han logrado cultivar ese acervo de valores, conservándolos y transmitiéndolos de generación en generación mediante tradiciones e instituciones sociales, es la tarea que han cumplido los sistemas educativos en las diversas sociedades humanas que han existido a través de la historia.

El habla es la expresión material del pensamiento. La actividad pensante consiste en convertir los objetos de la percepción sensorial en símbolos sonoros. Esto es lo propio del pensar humano, es gracias a la construcción de un universo simbólico con el apoyo del maestro que el ser humano interpreta y modifica su entorno, le da un sentido a su existencia sobre la tierra y construye una realidad objetiva pero no natural puesto que es producto de su acción.

Si bien el ser humano trae consigo al nacer una herencia genética, no es suficiente para sobrevivir. Debe aprender una lengua y con ello comunicarse con su entorno humano y aprender a interpretar y actuar en su contexto material y cultural. Es aquí es donde encontramos nuevamente la presencia del maestro. Educar es incubar valores, es establecerlos como normas de comportamiento o principios por los cuales regir la vida y juzgar la de los demás. Convivir es reconocer el derecho de los otros a vivir. A esto lo solemos llamar ética y moral, ética como conjunto de normas que deben regir nuestra conducta y moral como su aplicación dentro de un contexto social dado y es aquí en donde nuevamente encontramos justificación de la importancia del maestro en la construcción de nuestra vida.

La inteligencia humana es producto de la conciencia de nuestros errores y fracasos o, para decirlo en palabras de Sócrates, solo la conciencia existencial de nuestra ignorancia es el punto de partida del saber, pero para lograr una reflexión tan profunda necesitamos nuevamente al maestro.

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El conjunto de medios o instrumentos materiales que prolongan y acrecientan el poder lo llamamos técnicas. Cuando la ciencia o saber científico produce medios materiales y, a su vez, estos medios materiales o instrumentos son parte indisociable del conocimiento científico, a eso lo llamamos “tecnología”  y es aquí en donde nuevamente el maestro es protagonista y agente de cambio.

El nuevo siglo exige novedosos y nuevos métodos educativos y practicas docentes, la vigencia de la institución educativa y los métodos que se utilizan para enseñar, tienden de un hilo, y quien sabe tejerlo es sin duda alguna el maestro. La educación sebe ser vista como un espacio de creatividad.

El maestro no es un funcionario, ni un burócrata, no es simplemente un empleado si no hay que volver a la mística de los grandes maestros de inicios de siglo que veían en la función educativa la realización de una vocación, una entrega o dedicación que abarcaba una vida entera.

De esta tierra Milpaltense, de esta tierra Azteca ha de surgir cual ave fénix quienes heredaran los principios supremos de libertad y justicia para nuestros pueblos, de esta tierra habrá de surgir los nuevos ideales que se fundirán entre la libertad y la justicia y nacerá la nueva pedagogía la nueva forma de enseñar, para que a hielo y fuego se templen los nuevos ideólogos del siglo XXI, los nuevos maestros.

Vaya pues el agradecimiento simple y honesto a todos los maestros que con lágrimas, sudor y sangre a través del tiempo ha dado vida a la sociedad que hoy conformamos, generemos conciencia entre los estudiantes para que juntos alumnos y maestros hagamos que el enseñar sea un ejercicio de inmortalidad.

INTELIMUNDO Educación a la vanguardia.

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