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14 octubre, 2015 Javi Sobrino

 ¿Cuántas veces te ha sucedido lo mismo en dos momentos diferentes de tu vida y dependiendo de la interpretación que hayas hecho de la situación has tenido un buen o un mal día?

Salgo un día de casa por la mañana y llueve, puedo pensar:

Opción A:  “¡Qué MAL!… Llueve, me mojaré, habrá atasco, llegaré tarde, vaya forma de empezar, todo me tiene que pasar a mí..”

Opción B: “¡Qué BIEN!…Que gusto lluvia, ya hacía falta, que buena sensación ver y escuchar caer la lluvia, el olor a tierra mojada, si hubiese atasco escucho música en el coche…ya que en helicóptero no puedo ir… que gusto empezar así el día..”

La circunstancia es la misma, pero dependiendo de cómo “me cuente la película”, sentiré unas emociones u otras y mi día se irá construyendo de un modo u otro.

Si elijo la opción A: Llegaré al trabajo de mal humor y lo pagaré con el primero que me cruce.

Si elijo la opción B: Llegaré calmado y de buen humor.

Racionalizar de un modo positivo los acontecimientos, nos genera  emociones positivas, buenas acciones y buenos resultados.

Os voy a presentar una herramienta muy útil y muy barata para usar con los alumnos. Está basada en la Terapia Racional Emotiva del psicoterapeuta cognitivo Albert Ellis que postulaba que:

“LA PERTURBACIÓN EMOCIONAL ES ORIGINADA POR LA INTERPRETACIÓN QUE HACEMOS DE LOS HECHOS”

La he denominado: EL TREN DE LAS EMOCIONES” debido a que los alumnos van a poder pasar de un vagón a otro, hacia delante y hacia atrás, dependiendo lo que elijan pensar-sentir, ante un hecho, generando en ellos un comportamiento y un resultado.

Es totalmente práctico y lo podemos aplicar ante cualquier situación que suceda en el aula. Colocaremos las cartulinas como en la imagen, una tras otra, incluso podemos decorarlo para que sea más llamativo para los niños como si fuese un tren.

Se situará el alumno, para hacerlo del  modo más vivencial, sobre la cartulina e irá pasando de un vagón a otro. Construyendo el diálogo interno en cada posición:

SITUACIÓN-PENSAMIENTO-EMOCIÓN-ACCIÓN-RESULTADO

Opción A: 

1º LO QUE PASA: La situación del conflicto. “Pedro se ha colado” (de pie sobre la 1º cartulina)

2º LO QUE PIENSO: “No  puede ser, yo he llegado antes a la fila” (2ª cartulina)

3º LO QUE SIENTO: “Rabia, ira, enfado” (3ª cartulina)

4º LO QUE HAGO: “Le empujo y lo insulto” (4ª cartulina)

5º EL RESULTADO: “El me empuja a mí también, nos enfadamos más y nos acabamos peleando, el profesor al verlo nos castiga” (última cartulina)

Vamos a ver ahora que habría pasado si hubiese pensado de un modo diferente. Para ello hacemos al niño volver al primer vagón, para que racionalice y obtenga un mejor resultado.

Opción B (Racional):

1º LO QUE PASA: La situación del conflicto. “Pedro se ha colado”. (de pie sobre la 1º cartulina)

2º LO QUE PIENSO“Pedro siempre quiere ir el primero, pero al final todos conseguimos bajar, no es tan grave. Si me molesta mucho se lo puedo decir primero a Pedro y luego al profe.” (2ª cartulina)

3º LO QUE SIENTO: “Aunque me molesta, no me enfado tanto, estoy tranquilo”. (3ª cartulina)

4º LO QUE HAGO: “Le digo a Pedro que no está bien colarse, que al final bajamos todos, no es tan importante, se lo puedo decir al profe sin enfadarme” (4ª cartulina)

5º EL RESULTADO: “Todos conseguimos ir al mismo sitio, el profe pone paz y no nos castigan a ninguno”. (última cartulina)

El niño ha ido construyendo este diálogo interno pasando de un vagón, a otro.

Está claro que cuanto más pequeños sean los niños habrá que orientarlos más. A medida que crecen las situaciones son más complejas, pero en ambos casos la efectividad de la herramienta es la misma.

La educación es algo totalmente integral, más allá de los resultados académicos. Lo que funciona en muchos casos son herramientas sencillas, fáciles de aplicar y significativas.

El objetivo es que tomen consciencia y responsabilidad  sobre el efecto que tiene elegir un modo de pensar u otro, qué emociones genera cada opción y qué resultado. Es fundamental para la mejora de la convivencia.

Lo ideal para conocer la herramienta es ponerla en práctica con nosotros mismos. Podemos aplicarlo sobre cualquier situación que se produce en nuestra vida y que nos hace actuar de un modo desadaptativo y nos genera problemas.

Pruébalo contigo mismo, con tus compañeros, con tus hijos, con tus alumnos y sé consciente de la importancia que puede llegar a tener un pensamiento.

Un pensamiento puede cambiar tu día, tu semana, incluso tu vida. El pensamiento y la actitud son algo que sólo tú puedes elegir.

A partir de ahora…¡ELIGE BIEN LO QUE PIENSAS!

Fuente: https://javisobrino.wordpress.com/2015/10/14/el-tren-de-las-emociones/

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