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Gandhi (1869-1948), más conocido como «el Mahatma», fue abogado, pensador y activista político. Se erigió en figura central del movimiento de independencia indio caracterizado por la defensa de la no violencia activa.

Encarcelado en diferentes ocasiones, fue considerado un héroe nacional. Su vida y obra dieron lugar a la película Gandhi (1982), que recibió ocho premios Oscar de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas estadounidense.

  1. La persona que no está en paz consigo misma, será una persona en guerra con el mundo entero.

El universo refleja lo que tú irradias, y es un espejo de tu yo más profundo, de lo que alimentas dentro de ti. Tu «mundo exterior» no es más que una proyección de tu «mundo interior». Para reconciliarse con el mundo, primero hay que reconciliarse con uno mismo. Todo se produce de «dentro» hacia «fuera», aunque creamos que es al revés y nos afanemos en echar la culpa de lo que nos pasa a las circunstancias o a los demás. «La vida es como un espejo —afirmaba el líder indio—, te sonríe si la miras sonriendo.»

  1. Perder la paciencia es perder la batalla.

La paciencia es la prueba de fuego de la resistencia emocional. Es una de las virtudes más difíciles de hallar en los procesos de desarrollo personal, ya que hablar de paciencia es hablar de futuro, y el futuro no nos lo puede garantizar nadie por escrito. Hablar de futuro es hablar de FE (con mayúsculas), de tener la convicción de que, si uno no pierde de vista el objetivo y trabaja duro, el fruto acabará llegando. Pero ninguna persona lo puede avalar por adelantado. Y conviene no confundir paciencia con pasividad. Paciencia no es esperar quieto a que sucedan las cosas. Paciencia es actuar insistentemente en una determinada dirección provocando que ocurran cosas.

  1. Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar, sabe amar.

El perdón no cambia el pasado, pero sí el futuro. Es un regalo que te das a ti mismo. Cuando no se perdona, uno alimenta sentimientos de rencor, odio e ira que nos causan una gran insatisfacción interior, que nos carcomen por dentro y producen infelicidad. El perdón es la respuesta más inteligente contra el mal. El propio Gandhi decía: «Ojo por ojo y el mundo acabaría ciego. No dejes que se muera el sol sin que hayan muerto tus rencores». El perdón es, quizá, la actitud que mejor deja al descubierto la grandeza de una persona.

  1. Mi vida es mi mensaje. Tú debes ser el camino que de seas ver en el mundo.

Si tú mejoras, el mundo mejora. No somos lo que decimos, somos lo que hacemos. No hay nada más inspirador que el ejemplo. No hay nada más cautivador que la coherencia entre discurso y conducta. Las palabras sirven de estímulo para ponerse a caminar, pero, si esas palabras no van acompañadas de hechos, producen una tremenda decepción. Está bien escuchar a las personas, pero, sobre todo, hay que observarlas para ver cómo se comportan. Gandhi también señalaba: «La felicidad se da cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía».

  1. Tu trabajo es descubrir tu trabajo y luego entregarte a él con todo tu corazón.

Tu trabajo no es la profesión que realizas, tu trabajo es aquel en el que pones tu alma. No estás en el mundo por accidente. Tienes una misión que cumplir y sólo tú la puedes realizar, sólo tú eres el protagonista; el resto de los papeles pertenecen a otras personas. Sólo entonces es posible hacer un auténtico servicio a la comunidad y estar bien con uno mismo. Si te traicionas y te dejas seducir por profesiones con más glamour o por otras alternativas con mayor aprobación social, nunca estarás satisfecho. Baltasar Gracián lo expresaba con estas palabras: «Cualquiera hubiera triunfado de haber descubierto su mejor cualidad».

  1. Nunca podrás saber qué resultados se obtienen de tus acciones, pero si no haces nada, no habrá resultados.

Haz o muere. Nadie nos puede asegurar el desenlace de nuestras acciones. Nadie nos puede garantizar los resultados. Hay que actuar y tener fe, ponerse en movimiento y confiar. Querer tener por anticipado todo el camino despejado es firmar que no se hará nada. Teodore Roosevelt, quien fuese presidente de Estados Unidos entre 1901 y 1909, decía: «Haz lo que puedas, con lo que tienes y donde estés». En definitiva, move forward.

  1. Sólo soy un hombre corriente con una habilidad inferior a la media. Soy un idealista práctico y no reconozco ningún otro talento para explicar lo que he logrado. No tengo ninguna duda de que cualquier hombre o mujer pueden hacer lo mismo que yo he hecho, si tienen la misma paciencia y cultivan la misma fe que yo he cultivado.

Gandhi reflexionaba aún más sobre esta idea: «Las personas suelen convertirse en lo que creen ser. Si estoy convencido de que puedo hacerlo, adquiriré con seguridad la capacidad de hacerlo, aunque pueda no tenerla al principio». Con la actitud adecuada, con el esfuerzo necesario, con la paciencia requerida y con una fe inquebrantable de fondo, cualquier meta es posible. Nada, por otra parte, que no esté a disposición de cualquier persona. No se trata de superpoderes ni de pócimas mágicas.

  1. No hay camino para la paz, la paz es el camino.

La paz, como la felicidad, no es una estación de llegada. La paz, como la felicidad, está aquí y ahora, en este momento. La paz tiene que ver con cada gesto cotidiano y diario. Porque la realidad no es otra cosa que la manifestación de la conciencia colectiva de la humanidad; el resultado del sumatorio de todas nuestras acciones (y no acciones) colectivas. Si el mundo está enfermo es porque nosotros estamos enfermos. El estado natural del universo es de armonía, y todos los desajustes existentes los introduce el ser humano con su comportamiento. Pero siempre hay esperanza, porque en cualquier instante podemos cambiar nuestro comportamiento. Gandhi precisaba: «No debemos perder la fe en la humanidad, que es como el océano: no se ensucia porque algunas de sus gotas estén sucias».

  1. El que quiera mantener una firme amistad con Dios debe permanecer solo o bien hacer del mundo entero su íntimo amigo.

Y para ello es importante tener presente otra idea del pensador indio que a menudo se pasa por alto: «Tú y yo no somos más que una sola cosa: no puedo herirte sin hacerme daño». Todos somos uno y todo es la misma cosa. Una actitud negativa hacia los otros sólo trae más negatividad hacia la propia vida, mientras que una actitud positiva hacia los demás provoca el efecto contrario. Nuestra atención crea la realidad. Somos nuestra atención. Las personas somos energía vibrando en distintas frecuencias, y si esa energía es positiva, se traduce en circunstancias positivas, y si es negativa, se traduce en circunstancias negativas. Por decirlo de manera resumida: la vida no te sucede, la vida te responde.

  1. La verdad nunca daña una causa justa.

La verdad sólo tiene un camino, aunque duela. Toda verdad ignorada acaba preparando su venganza. Engañar siempre es mal negocio. Cuando uno no sigue los dictados de la ética, rara vez suele salir bien parado; antes o después, el engaño se vuelve en nuestra contra. No traiciones a los demás ni tampoco a ti mismo. Gandhi precisaba también: «Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser tú. Nunca te disculpes por ser correcto o por estar años por delante de tu tiempo. Si estás en lo cierto y lo sabes, que hable tu razón. Incluso si eres una minoría de uno solo, la verdad sigue siendo la verdad».

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