clase-innovadora

de Angel Fidalgo el 5 diciembre 2015

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La innovación educativa lleva asociado un cambio. Cualquier definición, charla, artículo, curso e incluso conversación sobre innovación educativa lo indica. Por esta razón es habitual que la palabra que más asociamos a la innovación educativa sea “cambio”.

Es cierto que sin cambio no hay innovación, pero podemos hacer cambios que no suponen una innovación. En la innovación educativa aplicada en el aula (la que suele hacer el profesorado con su alumnado en una determinada asignatura) hay una serie de situaciones en las que los cambios no suponen innovación educativa.

Por ejemplo, imagínese que un profesor que siempre ha utilizado “pizarra y tiza” usa “Power Point” para dar una clase. Es posible que para el profesor que lo utiliza por primera vez suponga una innovación, pero para el resto del mundo no lo sería. En este caso, el cambio supone una renovación. Otro ejemplo en esta misma línea, imagínese que usted siempre ha facilitado un conjunto de ejercicios resueltos en papel y decide utilizar un sistema on-line para que sus alumnos puedan descargarlos desde internet. Este cambio facilita el acceso a los recursos, pero no está innovando, sencillamente está automatizando un proceso que estaba obsoleto. Es decir, está renovando un servicio.

Otro ejemplo, imagínese que hay una asignatura que para aprobarla es necesario realizar un examen (clásico) de los 10 temas que componen la asignatura. Usted introduce un cambio en la evaluación, y además del examen clásico de los 10 temas, el alumnado debe realizar un trabajo en equipo, asistir a un seminario y preparar una presentación de uno de los 10 temas. Evidentemente ha habido cambios, pero lo que ha hecho es aumentar la dificultad para aprobar su asignatura. Realmente ha hecho trabajar más a su alumnado. Si un cambio supone que el alumnado tenga que trabajar más para conseguir lo mismo que antes de introducir el cambio no está innovando.

Finalizo con un tercer ejemplo, imagínese que habitualmente un profesor utiliza un sistema on-line (por ejemplo Moodle) para que su alumnado descargue los contenidos de su asignatura. En un momento determinado cambia Moodle por un Blog. Realmente hay un cambio en la tecnología, pero no lo hay ni en el proceso, ni en el servicio, ni en el resultado. Por tanto lo único que ha realizado es un cambio de tecnología, pero sin que se produzca ninguna innovación educativa.

Para innovar hay que hacer cambios, para renovarse también e incluso para no caer en la rutina. Lo único que hay que conocer es qué queremos hacer y en función de ello tendremos que utilizar un tipo de cambio u otro.

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