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Tiene que haber conciencia social de la importancia de todos y cada uno de nosotros en la educación y consolidación de modelos educativos que nos preparen para el futuro.

LAS 3 COSAS QUE HE APRENDIDO

1.- Socialmente, debemos empezar por aceptar que todos somos responsables de la educación

En las interacciones humanas es imposible no transmitir ningún mensaje. Cualquier acto social es un acto educativo. La televisión, el cine, la prensa, los webs, las redes, los juegos virtuales, la radio, la publicidad, los arquitectos, los políticos, la familia… Detrás de cada decisión y de cada acto social hay un mensaje implícito, auténtico portador del mensaje educativo. Entre lo que decimos y lo que hacemos, los niños y niñas modelan los hechos y olvidan las palabras. Toman buena nota de cuáles son los valores y los principios subyacentes e invisibles a los comportamientos de los adultos y así van construyendo sus modelos mentales sobre cómo funciona el mundo. Aprenden qué herramientas necesitan para moverse en él y qué es útil para sobrevivir en él.

He aprendido que sin esta concienciación social de la importancia de todos y cada uno de nosotros no será posible la escuela de mañana.

2.- En la escuela es necesario romper con todos los paradigmas educativos del pasado. Desaprender para volver a aprender.

  1. Mayoritariamente, los maestros y maestras enseñamos como aprendimos, conservamos muchos de los valores que nos transmitieron y, además, nos formamos en unos determinados modelos de utilidad y eficacia educativa. Para la escuela de mañana es necesario valorar la utilidad de este bagaje. Seguramente tendremos que abrir nuestras mentes a nuevos paisajes, que en muchos casos no hemos ni imaginado que llegarían a existir o que seríamos capaces de atravesar.
  2. Ampliar la idea de liderar o dirigir e identificarla con servir. la tarea fundamental del equipo directivo o del profesorado en el aula es detectar las necesidades, allanar el camino para que todo el mundo pueda concentrar los esfuerzos en su trabajo y dar lo mejor de sí mismo.
  3. El trabajo individual tiene que ser sustituido por el trabajo colaborativo y en equipo. En este contexto, el diálogo se convierte en la herramienta más efectiva en la escuela de mañana. Dialogar para acordar, para decidir, para valorar. He aprendido que debemos aprender mucho sobre cómo debemos comunicarnos con nosotros mismos y con los demás para construir la escuela de mañana.

3.- En el aula, escuchar y reconocer que el auténtico guía no va delante, sino detrás, vigilando no dejar a nadie por el camino

Aceptar que los protagonistas del aprendizaje son los mismos alumnos, que mayoritariamente aprenden a partir de lo que ya saben, que hay que estimular la curiosidad para preparar el celebro para aprender y que solo si tienen cubiertas las necesidades básicas físicas y afectivas podrán concentrarse en el aprendizaje. Los maestros tenemos la gran tarea de facilitar y guiar a los alumnos y alumnas por el camino del aprendizaje. Tenemos que escucharles, observar y volver a escuchar para entender qué saben, qué quieren y qué necesitan, por qué caminos les tenemos que acompañar y qué vías nuevas hay que abrir.

La escuela de mañana tiene que ser alegre, creativa, bella. Tiene que tener mucha luz y estar siempre abierta. Pocas paredes y muchos espacios para encontrarse, para dialogar y para “hacer” juntos.

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